En vista del éxito obtenido por los siete números de la histórica serie:
La Semana del Estudiante de Estamosdentro.com publicada originalmente en 2003, decidimos recordar aquellos viejos tiempos. Aaah qué padre era cuando las crudas no eran tan funestas. Esperamos que lo disfrutes tanto como nosotros y le recordamos a todos aquellos que todavía son estudiantes que valoren esa etapa ¡porque sí se acaba!
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Por Anónimo
11/08/2003
La vida del estudiante: San lunes
Lunes 6:00 am, suena el despertador. Cansado y agobiado de la tremenda batalla que sostuviste con el alcohol el fin de semana, te medio levantas. Pasan veinte minutos, ¡veinte! Y tú sigues en la típica posición de "cinco minutos más y ya". Por fin te levantas y te bañas en diez minutos, te cambias y para cuando estás en la cocina para desayunar ya son veinte para las siete y todavía tienes que ir hasta la escuela. Total que nomás te alcanzaste a tomar un vaso de agua y una aspirina para neutralizar semejante cruda que te dio porque, claro, tienes el típico amigo en la bolita que le gusta chupar hasta en domingo, ¡esos no faltan! En cada bolita hay uno.
Camino a la escuela te topas con cada individuo malo pero malo pa' manejar. Pero de entre todos, hay uno que sobresale. Es un Escort blanco 2000. Te tratas de acercar para enfocar quién es y descubres que es uno de esos chavitos que apenas acaban de aprender a manejar. No, no, no, qué bárbaro, ¡esos morros son pero malos pa' manejar! Por fin lo rebasas y llegas a la escuela. Para esto, ya faltan tres minutos para las 7:00 y ¡nooo! Así es, una vez más no hay estacionamiento. Desesperado buscas y buscas y nomás no encuentras lugar. Son las 7:00 en punto y ni modo, el último recurso: estacionarse en el lugar de los minusválidos. Tú feliz te das la vuelta y pasa lo que tenía que pasar… ni ahí hay lugar, así que te encarreras a hacer lo que está de moda, estacionarse en doble fila. Ya llegas a tu clase a las 7:10 y tu profesor sin más ni menos, simplemente alza su dedo moviéndolo de lado a lado diciendo: "lo siento".
¡Me lleeeva la "!$"#$%! Ni modo, te aguantas en el pasillo hora y media, solo y con un frío de los mil demonios pensando en nada más que el siguiente viernes. En eso suena tu celular ¡Riiing! ¡Riiing! Extrañado de que alguien te hable a las 7:30 de la mañana contestas y en eso oyes:
-¡Hooola!, soy Adriana. Guara guara, güiri güiri…
Terminas la plática de treinta minutos y no tenías ni la más remota idea de quién era esa tal Adriana. Piensas: “Total, no pasa nada, se ha de haber equivocado esta tipa." Sigues pensando en el viernes y en lo que vas a hacer cuando de repente… "¡Aaah, Adriana!, ¡no me ching_es!" Lo creas o no mi amigo, era el sapo que habías conocido en el antro el viernes pasado. Y no acaba ahí, también te le aventaste para conseguir: nada, solo una cruda moral del tamaño del Estadio Azteca. ¡Aaah!, ¿ya no te acordabas o no te querías acordar campeón?
Bueno, ni pex. Ya para esto, te dan las 8:30 y ya es hora de irte a tu clase. La clase la vives de noche, no sabes ni cómo se llama el profesor. Es de esas clases en las que pareciera que el reloj va hacia atrás, es más, si le ofrecieras a Dios ese tipo de clases tendrías el cielo ganado. Te duermes de 8:33 a 9:35 y dices
“lucky me", ya sólo faltan diez minutos, ¡PKM! Ahorita se me pasan de volón…
No mi chavo, esos diez minutos son los más largos de tu vida. Empiezas a jugar con el celular y rompes y rompes tus marcas del juego de la viborita y nomás no se acaba la clase. ¡Riing! Suena el timbre. Ya pues, te levantas y como siempre, eres el primero en salir del salón.
En el break:
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¿Qué pasa viejo? ¿Cómo estás? Te pregunta el borracho que se puso a tomar contigo el domingo.
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Pues crudón, pero lo bueno es que tengo clases hasta las 4:00 y me voy a dormir un ratote, ¿tú cómo andas? Le dices todavía sintiéndote a su nivel por seguirle la fiesta el día anterior.
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Bien jodid_
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Pero ahí andabas… Bueno, ya me voy.
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Sale pues, te cuidas. Te dice mientras se va.
Sigues caminando hacia el estacionamiento y se te iluminan los ojitos: ¡es tu novia! Pues ya, besito, abracito, te extrañaba, no puedo vivir sin ti… Estás en medio de la típica rutina obligada de cumplidos, porque si no la dices, te arman un lío las méndigas que ustedes saben… En eso llega tu "compa", ese que quiere con tu morra, con su sonrisa de "te voy a chingar perro".
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¿Qué pasa wey? ¿Cómo estás? Te dice con una sonrisita
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Bien bien, empezando la semana, ya que… Le dices medio nerviosón por esa sonrisita
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Si ni me digas… Oye, ¿qué tal el antro el viernes? PKM, ¿no?
Tú nervioso y sudando frío porque le habías dicho a tu novia que tenías que ir a una cena familiar importantísima, le contestas:
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Pues sí, a gusto…
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¿Y tú qué tal te la pasaste? Le pregunta a tu novia.
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No yo no fui, le contesta.
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Ah perdón, me confundí, es que vi a Luis -o sea, tú-
con una chava y pensé que eras tú… Pero bueno, ya me voy. Te cuidas “Luisón".
¡En la madre! Ya te metiste en un bronconón de esos que ni el mejor verbo te puede sacar. Y empezamos:
Round 1:
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¿Cómo que te fuiste al antro? ¿No que tenías una cena? ¿Con quién andabas, eh?, ¡Dime, dime! ¿Sabes qué? Estoy super enojada, ya me voy, no te quiero ver.
Round 2:
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No, no, ¿cómo creees? Déjame te explico… Y la agarras del brazo.
¡Error! Amigo, acabas de cometer una tontería, nunca hagas eso. Me imagino que ya todo mundo sabe qué pasó, ¿no?, ¿o lo tengo que escribir? ¡Traas!
Knock out, round y pelea para la señorita. Perdiste viejo. Después de semejante bofetadón, hasta al suelo fuiste a dar. Se te fue y lo que queda del día no vas a poder hacer nada más que pensar en qué le vas a decir o qué le vas a regalar para que se le pase poquito.
Llegas a tu coche y lo primero que ves es una multa. Alzas la mirada al cielo y gritas:
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¡Espero que no toda la semana sea así!
Total, todos tenemos un mal día y especialmente un mal lunes. Es por eso que se les dice "San Lunes", porque ese día se creó para ofrecérselo al Señor, para que te dé fuerzas para poder llegar hasta el viernes. Ustedes véanlo así: tiene que pasar el lunes para que llegue el viernes, ¿o no? Así que dejemos ir este día y pasemos al siguiente.
Continuará...
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Un día martes pudo haber sido indiferente para algunos, pero nunca más para los tapatíos, pues fue entonces cuando llegaron los "martes internacionales de Wallstreet"... ¿te acuerdas? Si quieres regresar en el tiempo, mantente al pendiente de la segunda parte de los siete posts que te estaremos presentando de manera intermitente en esta sección.
Por lo pronto dinos, ¿a ti cómo te tratan o te trataban los lunes de estudiante? Comentarios, dudas o sugerencias vía Facebook, Twitter o llena el formato que aquí aparece.