A quién no le gusta escuchar algo innovador, electrizante e incluso pegajoso ya entrada la noche, un viernes en plena party con los amigos, ¿a todos no? ¡No me gusta la banda!, ¡Ya me enfadó el electrónico! ¡Esas rolas pop me dueeermen!. Éstas son frases ya clasiquísimas entre los noctámbulos parranderos hartos de escuchar lo mismo una y otra vez.
En el 2010, cierta música ha llegado al punto de considerarse inclasificable para el oído humano. El Rock & Roll, el Jazz, la Música Clásica Contemporánea, el Electrónico, entre otros, se han fundido y mutado a lo largo de más de 60 años en lo vagamente llamado rock experimental, consiguiendo sonidos que despedazan la teoría común de la estructura de una rola “verso-coro-verso”.
El rock experimental es un movimiento que deshecha todas esas reglas populachonas de la música y las convierte en un concepto de libertad e innovación. Todo esto lo notas cuando la formación clásica de instrumentos (bajo, guitarra, bataca, voz) que todos conocemos se deja de respetar, cuando muchas veces el uso de los instrumentos extraños o inusuales toman más relevancia.
A su vez, no existe una composición lírica estructurada o ni siquiera rítmica, todo esto, claro, para sacarnos de onda y ponernos a pensar un poquito en lo que escuchamos. El estandarte vanguardista de la improvisación, el glamour y la irreverencia musical que por muchos años cargaron personajazos como Frank Zappa, Miles Davis, John Cage y hasta aquel célebre camaleón londinense llamado David Bowie, ha sido pasado a manos de personalidades ya por fin conocidas por todos nosotros, como es el caso de The Mars Volta o los veteranos Sonic Youth.
Jaqueca, amodorramiento, desesperación, son los síntomas clásicos de los fans de hueso colorado de la Banda MS o Fanny Lu expuestos a este martirio musical, pero bueno, ¿y qué? Hasta el momento no se sabe de algún caso en que la música haya matado a alguien, ¿o sí?
El caso es que no está demás que le variemos un poquito a lo que escuchamos y nos vayamos cortando el cordón umbilical de los éxitos comerciales que escuchamos en la radio o vemos por la tele. ¡Hay más! ¡Mucho mucho más sin explorar! Hay que tomar en cuenta que, la sorpresa, la introspección y el efecto de trance, pueden ser las emociones que hagan la diferencia de la monotoneidad de una noche para tornarla, incluso, inolvidable.