Habiéndome perdido a los abridores Mastodon, banda ya muy reconocida y aclamada en el mundo del metal duro, llegué con mis amigos directo a la zona "Elipse" o sea en cancha, pero más adelante.
Desde las 8:30 ya era imposible conseguir chelas de los vendedores que las traen en la cabeza, por lo que mi amigo y yo optamos por trasladarnos directo a la barra. Agarramos un lugar central, pero bien atrás, ya que para eso de las 8:45 el estadio ya estaba a reventar. Lo mejor que pudimos acaparar fue un lugar de 2x2 a un costado de la torreta central, casi pegados a la valla que divide en dos la zona de cancha.
A eso de las 9:00 ya se escuchaba a la gente gritar esperando que saliera Metallica… porque el boleto decía clarito: 21:00hrs. Después de 10 minutos de espera se apagaron todas las luces del estadio para dar paso a la ansiada y ya clásica apertura de la banda, con la parte de The Good, The Bad & The Ugly proyectada en las dos pantallas laterales de retroproyección. The Ecstasy Of Gold, de Ennio Morricone es siempre esperada al inicio de cada concierto. Como dato cultural, Metallica grabó un
cover de esta canción para el álbum tributo al compositor; que por cierto es altamente recomendable.
Inmediatamente después de la proyección, salen Hetfield y compañía para arrancar con todo: Creeping Death. Un inicio duro, que promete mucho para las casi dos siguientes horas. La segunda fue For Whom The Bell Tolls, no decepcionó. Trujillo maneja un arreglo interesante en la parte del inicio que le da un tono distintivo y más interesante a la versión del bajista anterior, Jason Newsted.
A estas alturas la gente ya estaba prendidaza, dos canciones del álbum Ride The Lightning al hilo no podían hacer menos... en ese momento cae Through The Never, que personalmente no había escuchado en vivo y que no es tan popular, muchos no sabían ni qué cantar.
Después viene la extraordinaria metalera The Four Horsemen, que compusieron junto a Mustaine (ahora Megadeth) y que Hetfield no canta completa, esperando una respuesta del público ¡que tampoco se sabe la letra! Robert Trujillo se queda en el escenario y empieza con un mini solo de bajo que hace notar porqué era el bajista del gigante Ozzy Osbourne para después integrarse a las filas de la legendaria banda de Thrash. Mientras tanto los
roadies colocan una guitarra acústica en pedestal en la parte superior del escenario.
A todos enciende la salida de James y el momento en que comienza a tocar Fade To Black, que sí es un clásico, ¡la tercera de la noche del Ride The Lightning! la pantalla gigante de LEDs se prende mientras el resto de la banda sale y acompaña esta rola que al unísono canta todo el estadio.
Para dejar a un lado los temas viejos, continúan con That Was Just Your Life y The End Of The Line seguidas, ambas del nuevo disco. Sigue Sad But True que es coreada con odio y pasión por la gran mayoría, para regresar al Death Magnetic con la enérgica Broken, Beat And Scarred mientras que la pantalla central proyecta las caras de los fans de hasta adelante, pues James se la dedica "a todos nuestros fans alrededor del mundo, pero en especial a los de Guadalajara". The Judas Kiss sigue y con esta se cierra el material más reciente, ¿sólo cuatro de su nuevo álbum?
El sonido de helicópteros y minas, balazos y estallidos anuncian la llegada de mi favorita personal: One. Fuego y cohetes salen de la parte de atrás del escenario, para dar paso a los primeros acordes de la clásica rola de tema de guerra. La única de la noche del álbum ...And Justice For All... decepción para muchos.
Después de una brevísima pausa suena lo más esperado de la noche: ¡Master Of Puppets! Y lo mejor, con todo y el interludio central, solos y hasta gritos finales...
Master, masterrrr, masteeeerrrrr.... Para sorpresa y beneplácito de los más metaleros sigue Battery, una rola poco común en los sets de la banda, que precede a un solo de Kirk Hammet demostrando que él solito también puede prender. Lo interesante es que no se trató de hacer despliegues de velocidad y técnicas, sino de acordes y arpegios extraños pero de excelente gusto que mostraron complejidad y limpieza. Continuando con las primeras notas de Nothin' Else Matters, ejecutada magistralmente con leves variaciones que me parecieron de lo mejor.
Poco después del momento de calma vuelve el fuego con otra favorita, Enter Sandman. Para este punto ya se nota que el disco negro como el segundo y último álbum son los más tocados, después de más pirotecnia como acostumbran meter para esta canción, la banda deja el escenario. Obviamente volverán, la gente lo sabe y empieza a cantar y chiflar, entonces comienza un
encore de tres rolas que no pudieron ser más metaleras: Breadfan, un cover de Budgie "lado B" y que se incluyó también en el Garage Days; Whiplash, que casi nadie cantó por ser una de las no tan conocidas, seguida del cierre magistral con la solicitadísima durante todo el show Seek N' Destroy, la cuarta del Kill'Em All que tocaron, obviamente cantada por todos:
¡Searchiiiin'... Seek N' Destroy!.
Entre las particularidades del concierto cabe mencionar el momento en el que apareció en la pantalla de LEDs una niñita como de 8 años en hombros; Hetfield la vio antes de la última rola y comentó que hasta la niñita quería otra. Muy agradable el buen James, interactuaba con la gente en el inter de las canciones y se mostró muy agradecido con el público tapatío.
Lars por fin se deja ver después de las casi dos horas de show, a eso de las 11:50. Kirk avienta de a puños una cantidad impresionante de
picks, y James avienta varias de una en una. Las baquetas de Ulrich vuelan mientras los de hasta adelante se pelean por alcanzar una, y Trujillo es aclamadísimo por el puro hecho de tener ascendencia mexicana. Así termina el concierto más añorado de 2010 en la perla tapatía.
¿Excelente? Como música, show y compromiso por parte de la banda, sí. Por el lado de la organización, tomando en cuenta que ni me revisaron en la entrada, (pude haber metido un rifle de tirador sin problemas), y la escasa visibilidad no tanto. Fui a verlos al Foro Sol hace cinco meses y como foro es bastante superior al Tres de Marzo, sin embargo, valió la pena cada peso por volver a ver a los "metálicos" con chela doble (carísima ¡$80!) en mano y un tumulto de
headbangers que no pararon de brincar, sudar, aventar cerveza (espero eso haya sido) y gritar como locos.
Como buen fan metalero, agradezco que una vez más (en el concierto pasado en DF tampoco me tocaron) no hubiera rolas del álbum Load, ni Reload. ¿Arrepentidos después de grabarlo? Hubo poco del tercer y cuarto álbum, pero qué buen show ofrecieron. Nuevamente muy pesado y demostrando que todavía pueden con los solos, arreglos y rapidez que este género demanda. De acuerdo, no son las tres horas y media de espectáculo que ofrecieron en 1993 en el Palacio de los Deportes, pero dos horas de metal duro y ejecutado a la perfección bastaron para mí en 2009 en DF y ahora en 2010 en Guadalajara.
Gracias Metallica, una vez más, qué entrega y energía. Ni parece que tengan los 40 y tantos...