La noche de ayer se presentó la banda venezolana conformada por Julio Briceño, José Luis Pardo, Armando Figueredo, Mauricio Arcas, José Rafael Torres y Juan Manuel Roura: Los Amigos Invisibles en el Old Jacks Studio.
Ante gran especulación en cuanto al aforo que tendrían por el empalme de conciertos con Arctic Monkeys, tanto los panas como el público asistente dieron todo de sí para llevar a cabo un evento lleno de energía y en efecto, mucha pero mucha gozadera.
Lo malo: el lugar indudablemente les quedó chico, de plano escuché a mucha gente quejándose con frases como “pésimo lugar” o “lástima que fue aquí”. A la organización y convocatoria también creo yo les faltó, además de que el trato a los medios por parte del bar fue no malo, PÉSIMO. El hecho de que haya sido en la misma fecha que Arctic Monkeys fue un gran error, principalmente porque ellos no vienen tanto como Los Amigos y naturalmente mucha gente prefirió ir al Foro Alterno. ¡Ah! y un pedo para estacionarse… ni en el valet tenían espacio.
Lo bueno: Si no tenías mesa y lo que querías era brincotear o por lo menos intentarlo, podías simplemente comprarte una cerveza bien fría y en su respectiva botellita, oséa sin espuma como en otros conciertos, por nada más y nada menos que 35 pesitos ¡super barato!. El lugar a pesar de ser chico para la banda, está muy padre por lo que si después del concierto querías seguir en la fiesta, no necesariamente tenías que desplazarte a otra parte. Bien por los organizadores que consideraron a los que querían ir a Arctic Monkeys y avisaron que por esa razón se aplazaba la hora de inicio a las 11:45 de la noche… así muchos pudieron dobletear. A diferencia de otros lugares que cuando se llenan, no tienes ni para dónde voltear, en el Old Jacks podías salir a tomar aire y seguir escuchando y viendo el concierto desde afuera o en las pantallas que hay en la zona al aire libre.
Va el concierto paso a paso:
Afortunadamente para unos, y desafortundamente para otros, el lugar estaba a tope. De manera muy puntual, después de casi un año de ausencia en Guadalajara, los panas daban inicio a la gozadera para la gente que como sardinas en lata, levantaba las manos para bailar al ritmo de Mi Linda (1998).
Diría yo que el despegue total del concierto fue a partir de Amor (2008), el público tapatío no dejaba de corear al son del vocalista Julio Briceño
amor is to love you, amor is to care, amor is to people, with something to share. Un mensaje de hermandad adornado con la leyenda de la playera que usaba:
Power to the planet en letras grandes.
Al finalizar el cantante habló por primera vez: “Gracias por haber venido locos” y se sonreía mientras daba un vistazo al grupo de
niñas gente del público que orgullosamente levantaban una bandera venezolana.
Acto seguido los Invisibles arrancaron con la pegadora Yo No Sé (2008), tocando el corazón de su apretado pero enérgico público, al ritmo de las maracas que alegremente agitaba por aquí y por allá el vocalista.
Después se dejaron venir con todo las que diría yo fueron de las mejores de la noche: Sexy (2008) y Mentiras (2009), que por supuesto fue coreadísima por el público masculino
esas son puras mentiras, esa noche yo no andaba allí, debes estar confundida, o había un tipo igualito a mí… ay ajaaa…
Otro de los momentos importantes de la noche fueron los espacios de batucadas por parte de los integrantes acompañadas de siluetas de mujeres contoneandose en las pantallas de LEDs que se encontraban al fondo del escenario, en ese momento una gran expectativa reinaba entre el público y para cuando dejaron caer Ponerte en Cuatro (2008) la gente explotó cantando a coro y pícaramente las sugestivas letras de esta canción:
lo que yo quiero es ponerte a ti, en cuatro, en cuatro, en cuatro balcones, que tengan flores de todos colores.
A partir de este punto Esto Es Lo Que Hay (2008) y Sueño Erótico (2009) fueron las que causaron mayor
feeling, llegando al punto que parecía final del concierto. Por supuesto después del “Otra, Otra” que es tan "poco común" en los conciertos latinoaméricanos, la banda regresó para regalarnos un poco de El Disco Anal (2008), qué feo se escuchó esa frase.
Finalmente y seguido de un emotivo “Gracias Guadalajara” los Invisibles se despidieron con la imperdonable y casi convertida en autógrafo musical: Cuchi Cuchi (2008).