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De Santos, Guadalajara
Por Pfrulas jitomate.wordpress.com
16/02/2010 @pfrulas

De Santos ofrece una opción más, al high-end lifestyle de Guadalajara. Una opción que, a mi parecer, le hacía mucha falta. Si tenemos en cuenta que Guadalajara tiene más de 4 millones de habitantes y es la ciudad más importante de México después de la Capital (vamos a ver cuánta gente de Monterrey lee este blog jeje), nuestra oferta real gastronómica es bastante escueta.

Claro, tenemos las Famosas Papas creciendo a ritmo de OXXO, y posiblemente más restaurantes Argentinos que en Buenos Aires, pero nos hacía falta… no, corrijo, nos hace falta un “scene”. No hablo de un restaurante en particular, sino de opciones gastronómicas “fashion”. El tipo de restaurantes que tienen Chefs Ejecutivos Famosos, que salen en revistas que son propiedad de actores como DeNiro y demás. Lugares que estén sobrevaluados y llenos todo el tiempo. Lugares donde vaya la farándula…ojo, en estos lugares se come bien, pero hasta ahí. Este nicho, es donde entra De Santos.

  • Dueño famoso - check*
  • Chef famoso - not really
  • Lleno constante - sólo los fines
  • Sobrevaluado - check
  • Ambiente "in" - check


De entrada, me gusta el lugar, a pesar de estar incómodamente cercano al nodo vial de Acueducto y Patria, De Santos cuenta con una entrada amplia que te evita una pelea y disgusto con estacionamientos y tráfico. Al entrar te envuelve el lugar, luz tenue, velas y música… La cocina aparece a tu derecha. Las mesas a tu izquierda. Reconozco que lo primero que llama mi atención es la música. Esperando escuchar una versión Chill de Rayando el Sol by Maná*, el escuchar las típicas compilaciones Electro-lounge fue una decepción. Una vez superado eso, me aventuré a explorar la rica carta de vinos que ofrece, pedí un Cabernet Chileno Santa Helena muy rico.

De Santos ofrece la llamada cocina Mediterránea que significa que se usa mucho aceite de oliva y hay inclinación hacia los productos del mar como pescados y mariscos. De entrada, degusté unos camarones, unos espárragos y un delicioso atún. Los tres bien ejecutados.

La historia de mi plato principal fue diferente, pedí un filete de atún. Al pedirlo, el mesero no me preguntó cómo lo quería, y para no obviar mis expectativas especifiqué que lo quería “apenas sellado”. El mesero me respondió: “Claro, así lo servimos”- incluso me vio feo, como diciendo: “Sabemos lo que hacemos”. Yo no pude evitar sentir algo de pena por mi petición. Pero más vale prevenir.

Tras terminar otra canastita de un rico pan con mantequilla y ajo, llegó mi plato totalmente sobre-cocido, ¡parecía salido de una lata de atún! Estaremos de acuerdo que no exagero mi reacción. No sólo fui específico en mi petición, sino que el mesero me aseguró que no cabía otra posibilidad. En fin… con esas cartas en mano, tuve que regresar el plato. Aquí es donde creo se hizo la diferencia. El mesero apenado se llevó mi plato y me trajo un jugoso y sellado filete de atún a los pocos minutos (lo que habrá pasado en la cocina no lo quiero saber, ¡pero confío que la cocina abierta les impida hacer demasiado!) ¡Bien por el servicio!

El platillo no fue espectacular. Creo que le faltó un poco de balance. El ajonjolí saturaba un poco el sabor del atún y la cama de cebollas al parecer asadas, aportaban demasiado sabor, no el mejor acompañamiento para el atún. El filete sí valió la pena, vaya en realidad, los elementos estaban ricos, pero creo que no bien balanceados en sabores.

Finalmente llegó el momento del postre. Seamos sinceros, un plato con esos niveles de chocolate y azúcar, ¡es difícil de criticar! Los postres estuvieron deliciosos y acompañados de un rico expreso doble cortado. Un volcán de chocolate con nieve de vainilla en una cama de coco, Crème brûlée y una crepa con plátano fueron los tres platos que probé. Tengo que aceptar que tengo un paladar principalmente salado por lo que evaluar postres me resulta un poco más difícil. Que las fotos hablen por sí mismas…

En resumen, De Santos es un lugar que aporta necesaria variedad el “scene” gastronómico tapatío. Es un lugar muy agradable no sólo para cenar sino para pasar toda una velada que incluya unos tragos en el bar que ofrece. El ambiente me parece más agradable y discreto que la i Latina, pero su sazón sí queda atrás. Su selección de vino estuvo muy decente y creo que un punto muy fuerte es que logran tener un restaurante y un bar mezclados pero separados. Me refiero a que puedes estar cenando sin tener la impresión de estar en un bar o estar en el bar sin tener la impresión de estar en un restaurante.

Sigo buscando opciones de este tipo -y obvio mejores- así que si saben de alguna, me encantaría conocerla.

Por el momento me despido, saludos y ¡provecho!

*NOTA: Uno de los socios del De Santos es Alex González, baterista de Maná.





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